Este Miércoles 9/9: Marcha de protesta contra bases militares de EE.UU. en Latinoamérica

en Lima - Perú:

MARCHA de protesta
"Yanqui go home"

Pre-concentración en la Plaza Francia
con dirección a la Residencia del Embajador de Colombia
(Cuadra 32 de Av. Arequipa)
3:00 p.m.

Convoca: J-CPS

PUTIS... O CAVAR LA PROPIA TUMBA


Por: Jorge Tume Quiroga
(Juventud PUEBLO UNIDO - La Libertad)

Eran campesinos pobres, mejor dicho campesinos normales. Unos hombres de poncho, ojotas y fusil habían llegado a su pueblo (enclavado en los andes ayacuchanos), presionándolos para que caminen por lo que ellos mal llamaban el sendero luminoso del Amauta. (El Amauta jamás hubiera embarcado a su pueblo, por la fuerza, a una revolución que no sentían propia).

Estos comuneros creyeron en su Estado, en su Perú. Huyendo de Sendero Luminoso, se concentraron al lado de la base militar de Putis para recibir su protección. Los militares incitaron esta decisión, pero cuando los comuneros bajaban con su bandera blanca de la paz, en realidad bajaban a convertirse en unas cifras más de la cruenta guerra política de los ochenta.

Los militares inmediatamente concentraron a la población en la escuela. Luego ordenaron a los varones abrir un hoyo profundo diciéndoles que serviría para construir una piscigranja. Los comuneros, que cuando remueven la tierra lo hacen con alegría, no se daban cuenta que estaban cavando – literalmente – su propia tumba. Al final de la jornada la muerte se hizo presente para hacernos recordar que los pobres son descartables. Armas manchadas de infamia fueron dando cuenta de estos seres humanos plenos de esperanza y paisaje serrano. Armas alimentadas de sufrimiento cegaron la plenitud de casi cien campesinos, entre ellos 48 niños. Mientras el desenfreno de sangre deleitaba a los verdugos, las mujeres eran violadas por otros cachacos, de los que mi paisano Miguel Grau sentiría náuseas. Para concluir y celebrar su festín macabro los militares se robaron todo el ganado de los comuneros de Putis. (Y aquí recuerdo a Manuel Scorza diciendo “las únicas guerras que ha ganado nuestro ejército peruano ha sido contra sus propios hermanos de raza, contra el propio Perú”).

Y como la verdad siempre vence a la penumbra, las fosas comunes, donde yacían los tristes restos, fueron encontradas. Los muertos de aquella mancha negra de nuestra historia serán enterrados nuevamente. Esta vez acompañados por lágrimas de rostros conocidos y por las milenarias flores del campo.

En una ceremonia llevada a cabo en Huamanga, el Ministerio Público entregó los restos de 92 víctimas de la matanza de Putis, Ayacucho, ocurrida en 1984, durante el gobierno de Belaúnde. Se han entregado los restos, pero lejos estamos de entregar justicia a esos campesinos que cometieron el delito de ser pobres, cobrizos y serranos.

La Comisión de la Verdad recomendó una reparación a las víctimas de la violencia. El gobierno se niega sistemáticamente. Como premio consuelo se va a construir una piscigranja en Putis. Y seguramente quienes abrirán la fosa serán los comuneros, porque, tercos como son, querrán darle vuelta a la historia y apostar por la vida.

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Diario CORREO. Columna “ESTA BOCA ES MÍA”. (Trujillo, 26/08/09)

¿Por qué Socialismo? por A. Einstein

Primera Edición: En Monthly Review,
Nueva York, mayo de 1949.

¿Debe quién no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que si.

Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico. Puede parecer que no hay diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible. Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen. El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil por que la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia humana --como es bien sabido-- ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen. Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social.

Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó "la fase depredadora" del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases. Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.

En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por si mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y --si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos-- son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad.

Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad. Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen. Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: "¿porqué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?"

Estoy seguro que hace tan sólo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de esta clase. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza de conseguirlo. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en la actualidad. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida?

Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad. Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.

El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales. Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida. Solamente la existencia de éstos diferentes, y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento. El concepto abstracto "sociedad" significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por si mismo; pero él depende tanto de la sociedad -en su existencia física, intelectual, y emocional- que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad. Es la "sociedad" la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra "sociedad".

Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido -- exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral ha hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte. Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos.

El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad. Es en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos.

Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar. Como mencioné antes, la naturaleza biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable. Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo son absolutamente necesarios. Los tiempos -- que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos -- en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes se han ido para siempre. Es sólo una leve exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo.

Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.

La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo -- no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción --es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional-- puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares.

En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré "trabajadores" a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción -- aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es "libre", lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.

El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.

La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de "contrato de trabajo libre" para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo "puro". La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un "ejército de parados". El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a ése amputar la conciencia social de los individuos que mencioné antes.

Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.

Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males, el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.

Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?

¿Por qué Socialismo? por Albert Einstein


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2da. parte


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PARA ALAN NO HAY HÉROES

Por: Jorge Tume Quiroga
(Juventud PUEBLO UNIDO - La Libertad)

En una visita que hiciera Alan García a Trujillo, burló la seguridad, metió la cabeza a la cabina del vehículo donde iba sentado aquel orondo personaje y le gritó su rabia contenida. Minutos antes, Luis Alberto Sánchez Lara, recordó el aciago año 1981, en él que con solo 17 años a acuestas (y con el amor a la patria a flor de pellejo), marchó junto a otros compañeros a la frontera norte, para sentir el olor a pólvora de la guerra. Recordó que mientras Alan vivía cómodamente, él tuvo que sobrevivir en un hueco de zorro y caminar por un campo minado, que en segundos lo podía hacer volar por los aires para inscribirlo en la lista de héroes anónimos. Recordó que cuando marchó a la guerra lo hizo por ese amor a la patria que solo lo tienen sus mejores hijos; aquellos hijos que tienen que soportar a la gente cruel que se burla de ellos cuando, orgullosos, marchan en los desfiles.

Los policías algo vieron en su rostro desesperado, que optaron por dejarlo traspasar la barrera infranqueable que separa a los gobernantes de su pueblo. Se quedaron boquiabiertos, cuando le increpó, en su asustaba y rechoncha cara, que sea coherente y haga cumplir la ley. Se les enfrió el espinazo cuando - rojo de ira - lo tuteó gritándole "cuando voy a Palacio no me quieres recibir, te he enviado cuatro memoriales y hasta ahora no contestas".

Toda esta rabia se fue gestando poco a poco en el alma de Luis, luego de hacer gestiones infructuosas ante las autoridades para derogar el reglamento que contradice a la Ley 28796, dado por Alejandro Toledo. Esta ley reconoce como defensores de la patria a los que participaron en el conflicto armado de la Cordillera del Cóndor. El reglamento en mención, dado en este gobierno, contradice a la ley pues discrimina y reconoce solo a un grupo de oficiales y soldados que estuvieron en una zona de dicha cordillera. Los que no estuvieron ahí sino en otro punto de la frontera no cuentan. Es como si habiendo resguardado nuestra casa, al final solo se premiara a los que cuidaron la sala y no a los que, con igual bravura, cuidaron el patio posterior.

Pero más rabia siente porque la misma ley les otorga como beneficios un nicho gratis, asistencia médica en los hospitales, trato preferencial en las gestiones para obtener vivienda propia, que nunca se cumplen. Por eso Luis, junto a otros, ha recurrido al Poder Judicial para plantear una Acción Popular contra el Estado que maltrata a sus propios héroes. No está en sus planes correr la fatal suerte de los héroes del Cenepa, quienes tienen que demostrar que les falta un brazo o una pierna para que les otorguen un magro beneficio. Está dispuesto a quemar sus cartuchos hasta en el ámbito internacional y, de ser así, será la primera vez en la historia, que los veteranos de guerra le hagan un juicio a su propio Estado.

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Diario CORREO. Columna “ESTA BOCA ES MÍA”. (Trujillo, 19/08/09)

INFELICES FIESTAS PATRIAS

Por: Jorge Tume Quiroga
(Juventud PUEBLO UNIDO - La Libertad)

He estado escuchando el clásico discurso de Alan García por fiestas patrias y según su verborrea estamos en el país de las maravillas, donde todos vivimos felices. Cómo quisiera que su delirio se hiciera realidad, pues que yo sepa en este Perú, que tanto amamos, cada día aumentan los niños que más que de frío mueren de hambre.

Cuánto hubiese querido decirles a todos ustedes la típica frase “¡Felices fiestas patrias!” pero no puedo hacerlo porque:

- El Perú que crece económicamente es el Perú de los burócratas, de los mafiosos y corruptos. Los pobres escuchan que las cifras económicas aumentan, pero sus bolsillos no sienten ese crecimiento.

- La burocracia de los sueldos dorados sigue en aumento, mientras tengo un amigo, Ronald, que está trabajando desde marzo en un colegio estatal trujillano y hasta ahora no le pagan su sueldo. Igual suerte corren muchos de sus colegas quienes esta semana se declaran en huelga de hambre. ¿Por qué nunca se ha visto a un ministro o un congresista haciendo huelga de hambre exigiendo que le paguen su “mísero” sueldo?

- Algunos medios de comunicación ya están “levantando” la imagen de la hija de un delincuente, poniéndola en los primeros puestos en intención de voto, de unas encuestas que no sabemos a quiénes se las hacen. Y si es que esas encuestas son verdaderas nos estamos condenando a la eterna desgracia de elegir forajidos que roban, mienten y luego son premiados.

- Los mejores hijos del pueblo, aquellos que lucharon o levantaron su voz por un Perú mejor, están en una cárcel nauseabunda o en el exilio. Aquellos que le hicieron tanto daño al Perú se pasean orondos por la calle y si el escándalo es mayúsculo se van a cárceles con agua caliente, gimnasio, platos a la carta y centenares de visitas diarias.

- Hay un nuevo reglamento de tránsito que se supone va a bajar el nivel de accidentes de tránsito, pero hace poco iba con un amigo en una moto y un policía lo intervino, diciéndole “ya no bailo con Grupo 5 sino con Armonía 10, pues ahora las papeletas han subido de precio”; y entonces mi amigo que quería sobornarlo con 5 soles tuvo que desembolsarle 10.

- El panorama de la lectura es aún preocupante pues existen editoriales, medios de comunicación y espacios “culturales”, responsables de que el libro de Magaly Medina haya agotado 30 mil ejemplares y el poeta César Olivares haya vendido 23 ejemplares de su excelente poemario y regalado 567 (aunque él diga lo contrario para darse ánimo). También es preocupante porque los periódicos que más se leen son aquellos de las calatas, los asesinos y los cráneos destrozados.

Perdónenme compatriotas, pero las grandes mayorías del Perú profundo no tienen, desde hace 500 años, nada que celebrar.

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Diario CORREO. Columna “ESTA BOCA ES MÍA”. (Trujillo, 29/07/09)

LARGO TIEMPO EN SILENCIO GIMIÓ


Por: Jorge Tume Quiroga
(Juventud PUEBLO UNIDO - La Libertad)

Cuenta don Ricardo Palma, en sus sabrosas “Tradiciones Peruanas”, que en un arranque de entusiasmo, don José de San Martín, exclamó “¡He ahí el himno nacional del Perú!”, cuando don José Bernardo Alcedo, con evidente fervor patriótico, terminaba de ejecutar la música de su obra maestra, en aquel concurso convocado para elegir la “Marcha Nacional del Perú” y en la que participaron siete melodías, de seis maestros de música.Algunos sostienen que el himno fue cantado por primera vez en público un 23 de setiembre de 1821, otros dicen que el 24. Lo cierto es que la soprano doña Rosa Merino se encargó de otorgarle garganta a la letra creada por el poeta iqueño José de la Torre Ugarte.

Todo himno es el reflejo del sentimiento, la filosofía y los ideales de un grupo humano, enlazado por determinadas circunstancias. Puede ser el himno de un país, el himno de una ciudad, el de un colegio, etc. La letra debe reflejar las más claras aspiraciones de aquel grupo humano.

Me permito discrepar con la letra de la estrofa que cantamos en nuestro himno nacional por las siguientes razones:

- Dice: “Largo tiempo el peruano oprimido / la ominosa cadena arrastró”. Es cierto que estuvo oprimido por el yugo español, sin embargo no arrastró la cadena por largo tiempo, hubo momentos en que intentó romper esa cadena.

- Sigue: “condenado a una cruel servidumbre / largo tiempo en silencio gimió”. Ligándolo con las líneas anteriores diremos que jamás el peruano en silencio gimió. Esta es una afrenta a tantos héroes anónimos y visibles que derramaron su sangre, antes de San Martín y Bolívar, por la ansiada y verdadera independencia. Aceptando esto, Manco Inca, Juan Santos Atahualpa, José Gabriel Condorcanqui (por citar algunos) no cuentan para la historia.

- Cuando sostiene: “Mas apenas el grito sagrado / ¡Libertad! en sus costas se oyó”, se refiere a que la libertad vino andando por la franja costera. Más claro no canta un gallo; nos quiere decir que la libertad vino en los hombros de San Martín o de Bolívar y que sin ellos los peruanos no habrían sido capaces de lograr la independencia. Además es una negación al ande.

- Termina diciendo “la indolencia de esclavo sacude / la humillada cerviz levantó”. Significa que gracias a San Martín pudimos levantar el cogote.

Creo que está bien que amemos nuestros símbolos patrios, pero una cosa es ser patriota y otra dejar de ser crítico a situaciones que comprometen nuestra verdadera historia. Hasta el mismo don Ricardo Palma sostiene que “Mejores versos (…) merecía el magistral y solemne himno de Alcedo. Las estrofas, inspiradas en el patrioterismo que por esos días dominaba, son pobres como pensamiento…”.

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Diario CORREO. Columna “ESTA BOCA ES MÍA”. (Trujillo, 22/07/09)

SOMOS LIBRES, SEÁMOSLO SIEMPRE

Por: Jorge Tume Quiroga
(Juventud PUEBLO UNIDO - La Libertad)

Por culpa de esta gripe maldita, muchos oradores no podrán inflar el pecho de emoción disertando, a bronca voz, las hazañas del personaje estrella en estas fiestas rojiblancas: don José de San Martín. Y es que la historia oficial lo presenta como el ilustre patriota que, sin tener nada que ver con el Perú, abandonó su Argentina natal para venir a salvarnos del yugo español.

Soy respetuoso de las acciones positivas de este ilustre personaje; pero también es necesario señalar algunas situaciones que no se dicen o se dicen en voz baja.

En principio, las Corrientes Libertadoras del Sur y del Norte fueron campañas político - militares, organizadas por los criollos de Buenos Aires y Caracas. En aquellos tiempos el Perú era el centro de la reacción española y el objetivo central de San Martín y Bolívar era destruir ese poderío, para asegurar la independencia de sus patrias. A esto se suma el apoyo del capitalismo inglés, que deseaba a toda costa ganar nuevas regiones de influencia económica y política.

Al llegar al Perú, San Martín muestra su verdadero espíritu pues no estuvo de acuerdo con Cochrane, que aprobaba la participación de las guerrillas peruanas en el proceso militar; San Martín, muy por el contrario, buscaba un acuerdo entre criollos y españoles para lograr la independencia sin guerras; se orinaba de miedo ante la posibilidad de que las masas populares rebasen a sus ejércitos y tomen el poder. Le debe haber disgustado que al llegar a los pueblos de Chincha, Pisco, etc., logra el apoyo de los negros, quienes huían de las haciendas. Tampoco le debe haber gustado que Álvarez de Arenales (a quien envía a una campaña a la sierra) derrote al realista O’Reylli con el apoyo decisivo de las montoneras populares.

Cuando La Serna (que había reemplazado a Pezuela) abandona Lima, ante la presión que hacían las montoneras sobre la capital, San Martín ingresó a esta ciudad para proteger a la aristocracia criolla y, luego, con los “notables” del cabildo, acordó la proclamación de la independencia. Ésta se dio en un ambiente festivo con presencia de los peninsulares y aristócratas criollos. Parecía una ceremonia virreynal, solo que en vez del Virrey estaba San Martín. Los indígenas y negros ni de vainas estuvieron presentes en tamaña ceremonia de patillas e insignias.

Para demostrar que el poder sólo había cambiado de unas manos a otras (blancas todas), San Martín fundó la “Sociedad Patriótica”, para difundir los principios de la Monarquía Constitucional; creó la “Orden del Sol”, para reconocer títulos de nobleza y mantener los privilegios de las familias criollas; asimismo dio la “Ley de Vientres”, por la cual se reconoció la libertad a los esclavos nacidos a partir de la independencia; los que habían nacido antes, ¡mala suerte negrito!

Así fueron las cosas, por eso es que la independencia, a pesar que fue, en gran parte, obra de las clases populares, indígenas y negros, no significó un mejoramiento en sus condiciones de vida. Hasta ahora la situación es la misma para ellos… osea para nosotros.

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Diario CORREO. Columna “ESTA BOCA ES MÍA”. (Trujillo, 15/07/09)

ESTA HERMOSA VIDA


Por: Jorge Tume Quiroga
(Juventud PUEBLO UNIDO - La Libertad)


La semana que ha pasado ha estado colmada de diversas celebraciones por el día del profesional más ensalzado y golpeado; más reconocido y despreciado; más elogiado y vapuleado: el maestro.

Yo tuve buenos maestros, de ellos aprendí muchas cosas que aplico o trato de aplicar en esas gratificantes sesiones de clase con mis alumnos y alumnas. Tuve mi primer maestro de escuela, Gustavo Guevara, él me enseñó las primeras letras, a borronear mis primeros cuentos; recuerdo sus clases magistrales debajo de los algarrobos, respirando aire puro y piurano. Otro de mis maestros – ya en la secundaria – fue don Matías Cruz Sandoval, quien me enseñó la historia al revés, es decir la historia verdadera, aquella que la ocultan los herederos de Pizarro y Almagro. Otro de mis célebres maestros fue don Máximo Nizama, que para animarme me decía “tú eres pichón de cóndor”, palabras que recordaba cuando se me presentaba alguna dificultad. Otra fue mi maestra Soledad Ortiz, que me enseñó a conocer la verdadera amistad y comprendió mi aversión al inglés.

Ya en la vida universitaria tuve grandes maestros como los hermanos Luis y Gustavo Benites Jara. De ellos aprendí a ser demasiado exigente en el autoaprendizaje: los dos son voraces lectores y hombres de una cultura general asombrosa; también aprendí de ellos a indignarme de las miserias del mundo y luchar por un mejor destino. Lucho educa hasta cuando se reune a tomar una bebida refrescante, Gustavo es un mago de la pedagogía.

En mi naciente vida como profesor tuve también un maestro, el Prof. Ricarte Minchola Vereau. El como hombre de muchos años de experiencia, me supo orientar en el teje y maneje de esta hermosa vida en las aulas. Era extraordinario escucharlo cuando, con una mano en mi hombro, me hacía entender que había fallado y con ejemplos concretos me señalaba el camino a seguir. Nunca escuché palabras de reproche (aún siendo mi superior inmediato), lo suyo era la motivación y el consejo fraternal.

¿Cómo no sentir amor por esta profesión, entonces? ¿Cómo no decir que ser maestro es la máxima profesión a la que debe aspirar un ser humano? ¿Cómo no indignarse frente a la sistemática campaña de desprecio hacia los maestros? ¿Cómo no levantar nuestra voz contra aquellos gobernantes que condenan al maestro a la miseria?

Solo sé que algún día el maestro volverá a ser visto con los ojos limpios de la historia. Algún día se reconocerá su histórico rol de forjar nuevas mentes que derroten la ignominia reinante. Mientras tanto los maestros seguiremos bregando en este mundo incierto porque entendemos perfectamente lo que el amauta Mariátegui decía: “el maestro tiene el mérito en las victorias y la responsabilidad en las derrotas”.

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Diario CORREO. Columna “ESTA BOCA ES MÍA”. (Trujillo, 08/07/09)

CORTINA DE HUMO

Por: Jorge Tume Quiroga
(Juventud PUEBLO UNIDO - La Libertad)

Lo aprendió de su hijo putativo. Sudaba frío cuando se difundió el audio en el que se escuchaba la pícara voz de uno de sus compinches “aceitando” con desparpajo. Desesperado llamó a su edecán, que era el único que estaba a su lado (litio en mano) cuando los tubérculos hervían. Éste, inmediatamente le aconsejó recurrir a la vieja táctica de desviar los ojos escrutadores a otra parte. “La gente es idiota – le dijo – si tu señalas la luna ellos miran el dedo, se tragarán el cuento y tú podrás capear el temporal, hasta que todo sea olvidado por esa frágil memoria que te ha permitido llegar dos veces al poder”. “Pero, ¿cómo hacemos? –, preguntó el dictadorzuelo. “Fácil, lanza un escandalete, llama a tus lacayos periodistas para que sus primeras planas se ocupen de él”.

Los ojos del dictadorzuelo brillaron y recordaron a aquel hijo putativo de la cárcel dorada, quien supo capear diez años de gobierno en medio de robos y genocidios, sin preocuparse, pues ante un traspié de este tipo inmediatamente ponía a operar su prensa nauseabunda e inventaba historias que eran la comidilla del vulgo. Fueron famosas las veces en las que hizo llorar a la virgen usando un truco químico; o la vez en la que televisó a las vedettes más codiciadas del medio vendiendo sus manoseadas carnes; o aquella vez que inventó a un folklórico personaje que frotando con un trapo, que juraba era el último bibidí de Jesús, restablecía la vista a los ciegos, hacía desfilar a paralíticos y dotaba de inteligencia a ministros.

Se reunió en una junta con lúcidos contertulios que sugirieron el tenor del escándalo a armar. Un tal Mauricio sugirió filmar a un ex ministro en sus acostumbrados arrumacos con el chofer; un tal Jorgito quiso inmolarse casándose con aquella congresista dormilona que detesta al quechua. Ninguna propuesta convencía. Hasta que un tal Rey, echando mano a su maquiavelismo refinado, dio con la coartada perfecta: había que encarcelar a aquella bruja chismosa que conducia el programa más sintonizado por las alicaídas inteligencias. Todos se abrazaron y ordenaron a jueces, fiscales, policías y pseudo periodistas poner manos a la obra.

Luego vendría el mayor genocidio de su gobierno contra comunidades selváticas a quienes considera salvajes. El dictadorzuelo, ya ducho en el oficio, no tuvo más remedio que darle impulso a un deporte que siempre estuvo en la lona: el box. Una campeona mundial en propinar puñetes fue la estrella que apagó el llanto de los nativos. La gente hasta quiso saber cuántas veces se bañaba aquella puñetera y la prensa cumplió bien su papel, satisfaciendo los gustos más exquisitos, como el de aquel individuo que quiso averiguar si de verdad era mujer.

Pero, ahora que se han descubierto todas las pruebas de sus delitos ya no funciona ninguna cortina de humo. Está desesperado. A pesar que ha lanzado un video donde se ve a su premier lavándole, primoroso, sus calzoncillos, las únicas cortinas de humo son las de esa pradera que ya se está incendiando. Ya es demasiado tarde. El dictadorzuelo trata de huir a su humilde casita de París, pero el pueblo lo está cercando.

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Diario CORREO. Columna “ESTA BOCA ES MÍA”. (Trujillo, 24/06/09)

ADIÓS A LOS VERDADEROS DUEÑOS DEL PERÚ


Por: Jorge Tume Quiroga
(Juventud PUEBLO UNIDO - La Libertad)

Valerosos hermanos de esa selva eterna; hablarles desde un escritorio, tecleando en una moderna máquina me es incómodo. Siento una fuerte indignación expresada en mis puños cerrados por la rabia contenida.Indignación porque acá en la costa a muchas personas no les duelen sus luchas ni sus muertes. Porque aún no hemos derrotado ese abismo entre la costa centralista y la sierra y selva abandonadas históricamente.

Indignación porque este gobierno ha demostrado nuevamente que es enemigo del Perú verdadero. Porque el sujeto que lo dirige manifiesta que ustedes no son ciudadanos de primera clase. Los trata como salvajes y terroristas. ¿Quién es más salvaje y terrorista?

Indignación porque Alan acaba de mancharse nuevamente las manos con sangre, y de la manera más impune. Y lo peor que ni siquiera muestra remordimiento, lo que confirma su “vocación de carnicero”, como lo caracterizó un periodista.

Porque en las bocas de los poderosos se ha prostituido la palabra democracia y solo la usan para perpetuarse en la corrupción. Olvidan – adrede – que la verdadera democracia es aquella que trasluce la voz del pueblo y que cuando éste se une para exigir sus derechos no está “atentando contra la democracia y la imagen del Perú”, como ellos dicen. Ese el pretexto para liquidar las justas demandas y entregar nuestros recursos a los que explotan, roban, destruyen, contaminan y no pagan los impuestos que deben pagar.

Indignación por el innombrable Yehude a quien le han hecho creer que va a ser el candidato del APRA y, encima, que va a ganar. Pobrecito. Indignación porque alguna vez lo consideraste uno de los tuyos y hoy está lustrándole las botas a sus patrones de la derecha más genocida, lanzando al fango su aparente humanismo.

Porque todavía hay una prensa que quiere tapar el sol con sus negras uñas y pretenden hacer creer que esos otros hermanos, los policías, constituyen el mayor número de muertos. No saben que la verdad ya se está abriendo paso y se está comprobando que lo de la “Curva del diablo” es el mayor genocidio de los últimos tiempos. Los nativos han muerto, quizá, por centenares y a la mayoría los están ocultando quemándolos y lanzándolos al río.

Indignación porque – paradógicamente – el día del medio ambiente se asesinó a los mejores defensores de la naturaleza. A aquellos que aman la tierra, los árboles, los pájaros y los ríos.

Solo me queda expresarles mi esperanza de que vendrán tiempos en los que ustedes se sentarán a hablarles a los árboles con libertad. Ya no habrán carniceros y ustedes despertarán plenos de vida, en una tierra que será suya para siempre.
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Diario CORREO. Columna "ESTA BOCA ES MÍA". (Trujillo, 10/06/09)